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El mecanismo del envejecimiento facial es tan complejo y multifactorial como complejo y diverso es su tratamiento. Podemos dividir el envejecimiento por sus áreas de incidencia en 3 grandes grupos, la piel con sus tejidos subyacentes, los músculos faciales con sus ligamentos e inserciones y por último el esqueleto óseo. El hueso está formados por elementos minerales inertes básicamente fosfato de calcio y tejido vivo principalmente colágeno que le proporciona elasticidad. En la medida que envejecemos tanto la proporción de colágeno o como agua del tejido óseo va disminuyendo, esta disminución es la semilla que causa posteriormente una flacidez en los ligamentos musculares que a su vez también arrastran en su caída a la piel y a los tejidos grasos que la soportan.

Si empezamos a la inversa, los cambios del colágeno de la piel provoca que ésta se seque, se cuarteé y pierda frescura, con ello se producen las arrugas aún sin la presencia de flacidez. Dado que las causas que conducen al envejecimiento facial son varias, varios también son los tratamientos médicos y quirúrgicos para combatirlo. En cuanto a la prevención, no podemos evitar que el tiempo pase, pero con una alimentación adecuada, evitando el alcohol, las drogas (incluyendo el tabaco), y las grandes exposiciones al sol, así como el uso habitual de cremas o protección hidratante, se favorecerá la preservación del colágeno en la piel.

Por otra parte, mantener un peso estable evitando los cambios bruscos, preservan a su vez el soporte graso que une la piel y los músculos. Con el hueso lo tenemos más difícil, la preservación del hueso que podemos lograr con la musculación en un hueso del brazo o de las piernas, no es factible en los músculos de la mímica, por eso es tan importante la prevención en las partes blandas. En cuanto al tratamiento, si hablamos del quirúrgico, nos quedamos a medías si sólo estiramos o tensamos la piel, es necesario por tanto la reposición de los ligamentos y estructuras musculares y cuando la reabsorción o disminución del volumen óseo sea significativa, será preciso aumentar el volumen del hueso perdido mediante el uso de prótesis.

En cuanto a tratamientos médicos estéticos no quirúrgicos, se incluyen rellenos con ácido hialurónico, la llamada terapia celular para incrementar el colágeno tisular con células madre plasmáticas, o la toxina botulínica (Botox) que al paralizar la actividad muscular provoca una relajación de la piel y con ello el alisado, siendo éste más usado en la frente, el entrecejo y en las llamadas patas de gallo. En la piel en sí, el uso de exfoliaciones frecuentes desde el peeling por ácido, mecánicos o láser, favorece con su uso la renovación de la piel con efecto rejuvenecedor. En un tratamiento de rejuvenecimiento facial integral, podemos incluir el Lifting facial con reestructuración de los ligamentos musculares con el implante o no de prótesis que recuperen el volumen óseo perdido. Posteriormente el uso de ácido hialurónico, terapia celular, Botox o peeling en cualquiera de sus manifestaciones, apuntalan y complementan el tratamiento quirúrgico. Cuando los signos de envejecimiento están acompañados de una flacidez clara, el ÚNICO tratamiento válido es el quirúrgico.