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Pezón invertido

PEZÓN INVERTIDO

Alrededor del 10% de las mujeres presenta un pezón invertido, una situación que causa trastornos emocionales y problemas para la lactancia materna. Gracias a una sencilla intervención se consigue un pecho más natural y atractivo además de mejorar la autoestima y facilitar la lactancia.

La forma anatómica normal de los pezones presentan una proyección externa cuya dimensión varía de poca proyección a muy proyectados. La función de esta proyección es la erección del pezón durante la estimulación, algo que permite al bebe lactar. La imposibilidad de la erección del pezón durante la lactancia, impide que el bebe pueda alimentarse y provoca con gran frecuencia una inflamación de la glándula mamaría (mastitis) que incluso puede necesitara intervención quirúrgica de drenado.

La inmensa mayoría de los pezones invertidos son de origen genético y no presentan ninguna preocupación salvo la dificultad para la lactancia o el aspecto estético, por termino general se presenta en ambas mamas y con mucha frecuencia ya es visible antes de la pubertad. Cuando la invaginación de los pezones ocurren después de la pubertad y unilateral, es necesaria una investigación por posible cáncer mamario máxime si viene acompañado de retracción de la piel de las areolas.

Quirúrgicamente la indicación es estética y funcional ya que después de la cirugía se facilita la posibilidad de la lactancia que se encontraría comprometida, la intervención se realiza con anestesia local y una sedación ligera, se practica una incisión transversal sobre el pezón para liberar las fibras musculares responsables de la erección del pezón así como los conductos lácteos, ambas estructuras al encontrarse retraídas son las responsables de que genéticamente se invagine el pezón. Los puntos de sutura se retiran a los 10 días y la cicatriz es prácticamente invisible por las características de la piel de las areolas.